Cuando Àudax, Ditalco y Minurus, tras asesinar (por encargo de los romanos) a Viriato, se presentaron a cobrar la recompensa prometida, el cónsul Escipión los mandó ejecutar al tiempo que les decía la célebre frase de "Roma no paga traidores".
Esto viene a cuento por algo curioso que está ocurriendo en los últimos meses:
Tras el fiasco de las hipotecas de alto riesgo, subida de precio de las materias primas, falta de liquidez y problemas de solvencia de entidades financieras, los estados deciden salvar de la quiebra a grandes bancos comprando activos de baja calidad (tóxicos), para lo cual se endeudan considerablemente.
Ahora estos estados son acusados de derrochadores por los mismos a los que sacaron de la quiebra, provocando un serio problema en los mercados. ¿alguien entiende algo?
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